Tratamiento y diagnóstico de las varices.

La primera recomendación que deben seguir los pacientes para que se les realice el diagnóstico es acudir a un especialista de cirugía vascular. El experto está plenamente capacitado para, sólo con la clínica y una exploración física, dar un primer diagnóstico que suele ser bastante certero. A continuación, la realización de un eco-Doppler venoso suele dar información más concreta de la anatomía de la variz y sobre las opciones terapéuticas que se pueden establecer.

Tratamientos

El tratamiento farmacológico de las varices está enfocado a aliviar los síntomas y evitar que el trastorno vaya a más. Algunos fármacos venotónicos que se administran por vía oral resultan eficaces. Los más empleados son Daflón (diosmina), Venosmil (hidrosmina) y Venoruton (oxerutinas), entre otros.

Las plantas medicinales con propiedades venotónicas también pueden ser una opción terapéutica a tener en cuenta. Las más eficaces son castaño de Indias, ruscus, vid roja, ginkgo biloba y hamamelis. Se suelen administrar por vía oral o aplicarse en forma de geles y cremas con efecto frío.

Para aliviar los síntomas, los expertos recomiendan asimismo una serie de medidas:

  • Utilizar medias de compresión: estas prendas ayudan mecánicamente a impulsar la sangre desde los capilares hasta el corazón, impidiendo que se produzcan estiramientos o heridas. A pesar de la incomodidad que puedan suponer, su uso está especialmente indicado en los meses de verano, ya que con temperaturas superiores a los 25 grados existe riesgo de empeoramiento de los trastornos asociados al retorno venoso.
  • Evitar la exposición al sol durante largas horas, tumbados y sin moverse, y sobre todo durante las horas de máximo calor, lo que conduciría a un efecto vasodilatador intenso y prolongado.
  • Aplicar duchas de agua fría en las piernas, haciendo que el chorro impacte en círculos ascendentes.
  • Evitar permanecer de pie durante mucho tiempo, (especialmente en el caso de personas con antecedentes familiares del mismo tipo).
  • Utilizar geles de efecto frío mediante masajes suaves en sentido ascendente o con activos venotónicos.
  • Tumbarse y elevar las piernas por encima de la altura del corazón, tras largos periodos sentados o de pie, y al dormir. 
  • Caminar por la playa y bañarse de vez en cuando, ya que el agua fresca activa la circulación y mejora la sensación de piernas cansadas. En este caso, es necesario ducharse después del baño para retirar la sal, ya que seca la piel, y aplicar crema hidratante.
  • Evitar el sobrepeso, la obesidad y la vida sedentaria.
  • No usar ropa demasiado ceñida.
  • Utilizar zapatos cómodos, prescindiendo en la medida de lo posible de los tacones altos y del calzado plano. 
  • Hidratar la piel a diario.
  • Utilizar protección solar todo el año, ya que ayuda a reducir la extravasación sanguínea.

También es posible recurrir a la cirugía. Cuando el cirujano opera las varices está actuando sobre la enfermedad ya establecida, sobre la variz que está causando el problema al paciente, pero el organismo puede seguir generandonuevas varices. Por este motivo, los tratamientos actuales consisten en la eliminación de la variz desde el origen de la misma.                                                                                                                                                     Puede ser mediante dos procesos:

  • Mediante cirugía: El paciente puede tener un tratamiento quirúrgico o recibir la aplicación de calor. Ese calor puede aplicarse mediante la utilización de un catéter con un láser o de un catéter con radiofrecuencia.
  • Con sustancias químicas: A través de una microespuma que tiene una sustancia esclerosante para eliminar la variz. 

Otros datos

Las varices son la enfermedad vascular más frecuente. Afectan a entre el 20 y el 30 por ciento de la población adulta y su prevalencia aumenta con el envejecimiento. De hecho, a partir de los 50 años casi la mitad de la población tiene un grado u otro de insuficiencia venosa. 

Pronóstico

El pronóstico de la insuficiencia venosa crónica suele ser benigno. Sin embargo, si las varices no están bien tratadas pueden provocar una pérdida de la calidad de vida del paciente debido a las molestias de la patología, como la pesadez y el dolor, que se incrementan en la época estival.

Factores de riesgo

Existen tres factores que incrementan el riesgo de desarrollar varices:

  • Tener antecedentes familiares.
  • Los embarazos, por eso es más frecuente en mujeres.

La obesidad, el sobrepeso y la vida sedentaria también aumentaría la presencia de las varices.

2019-04-01T10:19:11-05:00 marzo 30th, 2019|

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