Los párpados son las estructuras responsables de proteger y lubricar la superficie ocular. Sin la correcta protección y lubricación, el ojo no puede funcionar adecuadamente, de allí la importancia de mantener unos párpados sanos.

La laxitud de los tejidos faciales, que aparece normalmente con la edad, puede causar cambios en la apariencia y posición de los párpados, que en ocasiones, comprometen su función.  Las principales malposiciones palpebrales son la ptosis, el ectropión y el entropión. En el ectropión, el borde del párpado se aleja de la superficie del ojo, comprometiendo su lubricación y protección. En el entropión, el borde del párpado se invierte, haciendo que las pestañas giren y contacten la superficie ocular causándole daño. El descenso de los párpados superiores puede interferir con la percepción del campo visual, al restringir la entrada de luz al ojo a través de la pupila. Todas estas malposiciones palpebrales, son susceptibles de tratamiento quirúrgico.

En otros casos, aparecen lunares, verrugas, orzuelos, chalazion, quistes, costras u otras lesiones en los párpados denominadas tumores, que pueden ser benignos o malignos. Para llevar a cabo el diagnóstico preciso del tipo de lesión, es importante tomar en cuenta las características clínicas, el tiempo de evolución,  los datos epidemiológicos y los antecedentes del paciente. El análisis de estos parámetros nos permite hacer un diagnóstico presuntivo.  Ante la presencia de un tumor palpebral que amerita tratamiento quirúrgico, es prioridad al momento de resecar la lesión, preservar una adecuada función palpebral. Para esto, el cirujano puede valerse de diferentes técnicas quirúrgica e incluso injertos de otros tejidos. Igualmente se procura un resultado cosmético óptimo. El diagnóstico definitivo del tipo de tumor y la determinación de que haya sido completamente resecado, se obtienen mediante el estudio anatomopatológico o biopsia de la muestra obtenida en la cirugía. Este procedimiento es indispensable si estamos ante la sospecha de malignidad de la lesión.

Otras alteraciones frecuentes en los párpados son la blefaritis y la dermatitis, que suelen causar picazón, ardor y molestias. Ambas pueden controlarse con medidas locales y tratamiento médico. Por último y no menos importante, los párpados proyectan nuestra mirada y son el principal elemento estético facial. Los cambios evolutivos palpebrales pueden ser tratados para lucir una mirada fresca y natural, siempre de la mano del especialista.

DRA. VARGAS OVALLE, MARÍA EUGENIA

CMP 82849 RNE 34912

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