Existen en el mundo alrededor de 1300 millones de personas con algún grado de discapacidad visual y estudios estadísticos concluyen que aproximadamente el 80% de las personas ciegas en el mundo, podrían haber evitado esta situación mediante la prevención o recibiendo algún tratamiento para mejorar su calidad de vida. Es por esto que el segundo jueves de octubre de cada año, ha sido decretado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Organismo Internacional de Prevención de la Ceguera (IAPB) como el día Mundial de La Visión.

El objetivo es promover la salud visual, informando a la población acerca de la importancia de la evaluación oftalmológica preventiva. En una consulta preventiva, podemos detectar cambios que podrían pasar desapercibidos durante años, de ahí la importancia de acudir al especialista con regularidad.

Los niños recién nacidos deben ser evaluados para descartar patologías congénitas, como cataratas o alteraciones palpebrales o de la vía lagrimal, entre otros y luego durante los primeros meses y años de vida, es importante descartar la presencia de vicios de refracción importantes, estrabismo y la aparición de tumores propios de esta edad. Los niños prematuros o con bajo peso al nacer deben ser cuidadosamente evaluados por el riesgo de presentar alteraciones en la retina. El inicio de la etapa escolar, es un momento clave para mantener o proporcionar al niño la corrección de cualquier vicio de refracción y evitar que alguno de sus ojos no desarrolle por completo su potencial visual, situación conocida como ojo perezoso.

Los adolescentes atraviesan una serie de cambios físicos y emocionales, en los que es importante el apoyo para aclarar cualquier inquietud sobre el uso de los lentes correctivos, de montura o de contacto, y muchas veces la actividad intelectual intensa desencadena dolores de cabeza que pueden estar asociados a algún vicio de refracción, que en el adulto joven podrían ser tratados con cirugía. Condiciones como el acné juvenil, pueden asociarse a alteraciones palpebrales y algunos tratamientos dermatológicos se asocian a sequedad de la superficie ocular. 

En la edad adulta, comienzan a aparecer las causas más frecuentes de ceguera prevenible o tratable, entre ellas la catarata, la retinopatía diabética y el glaucoma. En este periodo vemos con frecuencia la aparición de lesiones o cambios en los párpados, que pueden afectar la visión, e incluso situaciones estresantes pudieran causar alteraciones en la retina. En los adultos mayores, es importante detectar cambios en la retina, que pueden acompañar a enfermedades sistémicas o estar asociados a la edad, como es la degeneración de la mácula. Los tumores malignos de los ojos y los tejidos a su alrededor pueden aparecer a cualquier edad.

Este mes de octubre, dedícalo al cuidado de tu visión y la de tus seres queridos. Consulta al especialista.

DRA. VARGAS OVALLE, MARÍA EUGENIA

CMP 82849 RNE 34912

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