Hoy se sabe que el sueño es un proceso necesario, variado y complejo; en el que se recupera la energía, se eliminan los productos oxidativos acumulados durante el día, se realiza la regulación térmica, metabólica y endocrina, mejora nuestro sistema inmune, así como se refuerzan las interconexiones neuronales para la consolidación de la memoria.

Existen diferentes enfermedades respiratorias que se pueden producir durante el sueño, con un gran impacto en el funcionamiento de los diferentes órganos, principalmente corazón y cerebro.

Dentro de estas patologías, la más prevalente es la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), este trastorno acompaña a la epidemia actual de obesidad. SAOS se asocia a mala calidad de vida, accidentes vehiculares, laborales y domésticos, síntomas depresivos y de ansiedad, problemas de memoria, atención y concentración, además de enfermedades cardiovasculares como: hipertensión arterial sistémica, cardiopatía isquémica, arritmias, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial pulmonar y enfermedad vascular cerebral.

Los síntomas de alarma se pueden dividir en nocturnos, siendo el ronquido el síntoma cardinal de la enfermedad; las apneas o ahogos durante el dormir, nicturia, movimientos excesivos, somniloquios (hablar durante el sueño) y en ocasiones se pueden presentar síntomas de reflujo gastroesofágico. Durante el día, el síntoma más importante es la somnolencia excesiva.

La gran mayoría de los pacientes con SAOS son candidatos a un abordaje diagnóstico con un polígrafo respiratorio, estos dispositivos miden parámetros cardiorrespiratorios, como oximetría de pulso, flujo de aire, frecuencia cardiaca, posición corporal, ronquido, movimiento respiratorio (con bandas en tórax y/o abdomen).

El tratamiento del SAOS se realiza con dispositivos de presión positiva en la vía aérea, actualmente son el tratamiento más eficaz y por lo tanto de elección. Están indicados en todos los casos graves y en los pacientes con SAOS leve-moderado con somnolencia excesiva diurna y/o riesgo cardiovascular elevado (presencia de hipertensión arterial sistémica, antecedente de enfermedad cardiovascular y de enfermedad cerebrovascular). Existen diferentes dispositivos de presión, como los dispositivos de presión fija: conocidos como CPAP, estos equipos entregan la misma presión independientemente de la inspiración y la espiración. Dispositivos autoajustables: estos equipos modifican la presión de acuerdo con los requerimientos del paciente. La presión puede cambiar dependiendo de la etapa de sueño, posición corporal, edad, presencia de congestión nasal, uso de sedantes, consumo de alcohol y cambios de masa corporal. Dispositivos de dos presiones (binivel o BiPAP): actualmente están indicados, sobre todo, en aquellos pacientes que además del SAOS cursan con hipoventilación. Concomitantemente se deben tener medidas generales del buen dormir y un control de peso.

DRA. HERNÁNDEZ BENDEZÚ, MARIA DEL CARMEN

CMP 49367 RNE 25554

 

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