Este año el “Día Mundial del Sueño” se conmemora el viernes 13 de marzo de 2020 y el eslogan acorde a esta fecha es “Mejor sueño, mejor vida, mejor planeta”.

Es importante resaltar que la salud descansa en tres grandes pilares: sueño, alimentación y ejercicio. Durante el sueño se pueden presentar trastornos respiratorios y no respiratorios, con impacto a nivel de las diferentes esferas (mental y corporal) de la persona.

Dentro de los problemas respiratorios, el más frecuente es el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es un trastorno común asociado con efectos deletéreos en la salud. Los estimados de la prevalencia de este síndrome varían dependiendo de la población evaluada, con cifras estimadas en adultos cercana al 13% en hombres y al 6% en mujeres; pudiendo incrementarse en grupos seleccionados como pacientes de clínicas bariátricas, antecedente de enfermedades cardio y cerebro vasculares. Además, el SAOS no tratado puede contribuir de forma significativa a la morbimortalidad al incluir hipertensión arterial, evento cerebrovascular, depresión, deterioro cognitivo y muerte de cualquier causa.

Asimismo, la somnolencia diurna y el déficit neurocognitivo presentes en las personas con SAOS pueden, de manera secundaria, llevar a un riesgo incrementado de accidentes automovilísticos.

La somnolencia diurna excesiva (SDE) es una de las quejas más comunes de los pacientes con SAOS que no solo afecta a la persona y su funcionamiento social, sino que también impacta de forma negativa su desempeño laboral. Estudios han demostrado, desde hace casi dos décadas, que el ronquido primario y el SAOS están asociados con SDE y problemas subjetivos de desempeño laboral. La magnitud del efecto era sustancial en los roncadores primarios con 20 veces más riesgo y en los pacientes con SAOS 40 veces más riesgo de SDE en el lugar de trabajo. Los pacientes con SAOS también tenían 20 veces más riesgo de dificultades en el desarrollo de habilidades laborales.

Mientras la historia clínica y el examen físico pueden identificar pacientes con riesgo de SAOS, solo un estudio de sueño objetivo puede confirmar el diagnóstico definitivo. En la actualidad, el diagnóstico confirmatorio puede hacerse con una polisomnografía (PSG) que es el gold estándar o en pacientes con riesgo/probabilidad alta pre prueba, se puede recurrir a estudios simplificados como la poligrafía respiratoria.